martes, 10 de octubre de 2017
familia mía
Familia:
Empezamos con "Ramona la mona", de Aitana Carrasco Ros; después "Secreto de familia", de Isol. Y dibujamos a nuestra family en nuestra casa llena de ventanas.
Luego, re-narramos entre todos "Los tres chanchitos" y vimos una versión de libro álbum, de David Wiesner. Y dibujamos nuestras casitas de dulces!!
Leimos también: "¿Quién está derrás de esa casa?", de Graciela Repún, y hablamos sobre los oficios que participan en la construcción de viviendas; y cuando leímos "Adriana y el árbol", de Sergio Kern, pensamos los nombres de los comercios del barrio.
Cuando terminamos con los libros de la imagen, hicimos nuestro propio libro-anotador: "Mi barrio". Ahora resta salir a pasear por el barrio de Pompeya, alrededor de la escuela.
viernes, 29 de septiembre de 2017
Por el barrio
Antes de salir a dar la vuelta manzana (1ºB) y llegar a la plaza del terraplén (2ºB)...
Estuvimos ampliando vocabulario, pensando dónde venden:
pan -->
helado-->
muebles-->
Y dónde arreglan autos, y dónde consigo la leche, o golosinas!!
Además jugamos al "YO SÉ":
Pasamos al frente, 3 participantes para competir x tiempo.
10 segundos que se ocupaban de contar nuestros compañeros/espectadores espectantes!
Y respondíamos las consignas de la conductora MARINA:
*Nombrar MEDIOS DE TRANSPORTE. Gana el q nombra más x tiempo cronometrado.
*Nombrar 3 MEDIOS: POR AIRE, POR TIERRA, POR AGUA
*¿DÓNDE ESTACIONAN: AVIÓN/BARCO/HELICÓPTERO?
*PASOS PARA VIAJAR EN COLECTIVO. Gana el q no olvida nada.
*Escribo las LÍNEAS DE BUSES q pasan x escuela/barrio.
*Nombrar COMERCIOS del barrio. Gana el q nombra más, por tiempo.
*Nombrar los q participan en CONSTRUCCIÓN DE CASAS
*¿QUÉ SE VENDE EN .....? Nombrar 3 objetos
*SEMÁFORO: explicar cada color.
*Nombrar objetos de una PLAZA. Por tiempo!
Después hablamos de medidas de Seguridad Vial, importante para salir a este paseo de peatones!!



Estuvimos ampliando vocabulario, pensando dónde venden:
pan -->
helado-->
muebles-->
Y dónde arreglan autos, y dónde consigo la leche, o golosinas!!
Además jugamos al "YO SÉ":
Pasamos al frente, 3 participantes para competir x tiempo.
10 segundos que se ocupaban de contar nuestros compañeros/espectadores espectantes!
Y respondíamos las consignas de la conductora MARINA:
*Nombrar MEDIOS DE TRANSPORTE. Gana el q nombra más x tiempo cronometrado.
*Nombrar 3 MEDIOS: POR AIRE, POR TIERRA, POR AGUA
*¿DÓNDE ESTACIONAN: AVIÓN/BARCO/HELICÓPTERO?
*PASOS PARA VIAJAR EN COLECTIVO. Gana el q no olvida nada.
*Escribo las LÍNEAS DE BUSES q pasan x escuela/barrio.
*Nombrar COMERCIOS del barrio. Gana el q nombra más, por tiempo.
*Nombrar los q participan en CONSTRUCCIÓN DE CASAS
*¿QUÉ SE VENDE EN .....? Nombrar 3 objetos
*SEMÁFORO: explicar cada color.
*Nombrar objetos de una PLAZA. Por tiempo!
Después hablamos de medidas de Seguridad Vial, importante para salir a este paseo de peatones!!



viernes, 22 de septiembre de 2017
ANA CHERÑAK narrando en la 22
Este autor nació el 4 de agosto de 1956, en Chivilcoy, provincia de Buenos
Aires, entre sus libros encontramos:"Eulato", "El sapo más lindo
del mundo", "Cuento con ogro y princesa", "Silbidos en el
cielo", "Botella al mar", "Cuentos ridículos”, "El mar
preferido de los piratas", "El mar preferido de los piratas",
"Cuentos del circo", "Recuerdos de Locosmos", "Cinthia
Scoch y la guerra al malón", "La casa maldita", "Cuentos
espantosos", "Un chico preso en un castillo", "Félix Luna
te cuenta la Historia". (Historieta), "El rapto", "El
inventor", "El lápiz mágico", "El héroe y otros
cuentos", "El regreso de las hadas", "Cuentos
espantosos", "El hijo del superhéroe", "La noche de los
muertos", "Ojos amarillos", "El hombre sin cabeza y otros
cuentos”, "Un perro llamado Gato", "El colectivo fantasma y
otros cuentos del cementerio".
*El
árbol que no quería morir* de Fernando de Vedia: uno de los cuentos de Las espantosas
historias de Morton Fosa, Editorial Atlántida, autor Fernando de Vedia: nació
en Buenos Aires. Desde adolescente se dedicó al humor gráfico y publicó sus
trabajos en diarios y revistas de actualidad. Luego incursionó en la
publicidad. Algunos de sus libros son El inventor de la calesita, Paco del
Tomate, Paco del Tomate en el barrio de inventores, Marvin Marbles y el
príncipe de los desterrados.
***Vale ver unas imágenes a propósito de este título: http://culturainquieta.com/es/lifestyle/item/12480-arboles-que-se-han-negado-a-morir-y-han-crecido-a-pesar-de-las-circunstancias.html ... Y podemos inventar otros cuentos!
***Vale ver unas imágenes a propósito de este título: http://culturainquieta.com/es/lifestyle/item/12480-arboles-que-se-han-negado-a-morir-y-han-crecido-a-pesar-de-las-circunstancias.html ... Y podemos inventar otros cuentos!
Y después fue invitado SegundoB, que escucharon: "El dragón ..." de Silvia Schujer.
Y quisieron inventar historias propias...
lunes, 14 de agosto de 2017
ya casi vamos a avistar aves...
29/11/2000 - 00:00Clarin.com Sociedad
INFORME ESPECIAL / LA CIUDAD: LOS VECINOS PARTICIPAN EN LA ORGANIZACION DEL LUGAR
Parque Avellaneda, residencia de pájaros
Es uno de los mayores pulmones verdes de la ciudad Allí viven unas 30 especies Buscan un hábitat propicio para salvarse de la extinción
Los vecinos aseguran que los pájaros recién llegados, los nuevos residentes, se hacen notar. Cuando, un año y medio atrás, los habitués del Parque Avellaneda comenzaron a observar los pájaros, descubrieron que en su arboleda centenaria vivían 21 especies. Pasaron dos inviernos y ahora, cuando los cuentan, llegan a 30 y no dejan de dar sorpresas casi todos los meses.
Y hay un motivo de orgullo extra para quienes recorren el parque. Muchas de las especies, como por ejemplo la del loro hablador —que decididamente es un orgullo barrial— están en serio peligro de extinción.
"La comida y la tranquilidad son las claves para que las aves elijan un sitio para vivir", explica Juan Horacio Pérez, un especialista de la asociación Aves Argentinas.
Tranquilidad y comida, entonces, es lo que ofrecen, y en cantidad, las 40 hectáreas del Parque Avellaneda. Méritos no le faltan: este espacio —que se extiende entre las calles Directorio, Lacarra, Laferrere y Florentino Ameghino— es el segundo pulmón verde de Buenos Aires, después de Palermo, sin contar —por supuesto— la Reserva Ecológica.
Y no se trata sólo de espacio. Además, su variada arboleda mantiene la calma original del lugar. Como cuando era el jardín de la estancia Los Remedios, de la familia Olivera.
Las espontáneas observaciones de los ornitólogos en el parque ya se han sistematizado y alcanzan ahora el formato de una guía de observación. "Sólo nos hace falta un espónsor", dice un poco en broma y un poco en serio Manlio Landolfi, integrante de la Comisión de Medio Ambiente del Parque Avellaneda.
Muchas de las especies que viven en el parque son autóctonas de la región pampeana. Pero otras son difíciles de ver por estas latitudes. Y no sólo eso. Algunas de ellas son casi imposibles de encontrar en los lugares que solían frecuentar.
El loro hablador es una de ellas. "Es un ave típica del noroeste argentino, y debido a la caza sistemática está a punto de desaparecer", cuenta Pérez. Hay una razón que explica este presente incierto. A esta especie pertenecen los loros que mas fácilmente aprenden a copiar la voz humana. Una hazaña que les cuesta la vida en libertad y que los hace cotizar en el mercado negro a 5.000 pesos.
Hoy, con un poco de paciencia y tiempo se puede ver al loro hablador en el Parque Avellaneda. Hay uno que afincó su residencia en un eucalipto alto. Pero los habitués aseguran que han divisado por lo menos tres ejemplares. Dato, este último, que les permite hacer conjeturas favorables. "Posiblemente —se entusiasma Landolfi— estén anidando para tener cría. Lo que sería un caso único en la Capital Federal."
Por su aspecto, describe Landolfi, son fáciles de distinguir. "Su cara se asemeja a la de un fanático hincha de Boca pintado como para ir a la Bombonera: absolutamente amarilla, con una franja azul. El cuerpo es de color verde y las alas son bien rojas."
Nadie puede decir con certeza cómo llegaron al parque. Hay algo de misterio en este arribo. "Volando desde los lugares de origen, seguro que no", dice Pérez. Y arriesga: "Se deben haber escapado de alguna jaula y eligieron este lugar como su nueva residencia."
Durante todo el año se hicieron visitas guiadas de dos horas, organizadas por la Comisión de Medio Ambiente del Parque, para ver a los pájaros.
Las 9 de la mañana es una buena hora para ver, además de oír, a las aves. La observación y la caminata permiten descubrir que cada pájaro tiene lo que los ornitólogos describen como "una actitud típica".
Bajo la sombra oscura de unos robles europeos se puede ver a un zorzal colorado pasear con pequeñas carreritas "Así lo hace siempre. Es uno de los pobladores estables de acá. Come insectos. Sus preferidos son las lombrices. Para encontrarlas hace esos pequeños piques cortos, siempre por la sombra", describe Pérez.
Entre los habitantes típicos del parque también están el hornero, la calandria y el benteveo. "Este es un cazador de vuelo, y resulta un lujo verlo en acción. Se lo ve casi siempre parado en una rama. Cuando ve algo para comer, se lanza rápido, a la carrera", agrega Landolfi.
Otro que se comporta parecido es el churrinche. Pero a diferencia del benteveo, a este sólo se lo ve por el Parque Avellaneda en verano. "Chiquito, rojo y marrón —cuentan—, su vuelo es elástico. Va y vuelve al mismo lugar."
La división más común es entre los pájaros nativos y los foráneos. "Estos últimos llegan desde sus lugares de origen en cautiverio y después se escapan o los sueltan", aclara Pérez. Entre los que no son del lugar, en el Parque Avellaneda, están la paloma casera y el gorrión. Estas dos especies europeas son también las más fáciles de ver.
El último de los extranjeros en llegar fue el estornino pinto. Vino desde Estados Unidos y con una historia que se parece más a un prontuario. La primera vez que se distinguió su andar bamboleante fue en 1987 en los parques de Palermo. "Son agresivos y corpulentos y están siempre compitiendo con otros pájaros", relata Landolfi.
Pero la competencia es algo común entre las aves. "Son todas territorialistas. Por lo menos tienen una buena manera de marcar su espacio; en general lo hacen cantando". El que empieza temprano a hacerlo, incluso antes de que salga el sol, es el zorzal colorado. A las 5 de la mañana, y en esta época del año, es cuando más se lo escucha.
Entre los que mejor cantan en el Parque Avellaneda se encuentra el jilguero dorado. A este pájaro su bello cantar se le volvió en contra: es el más buscado y cazado por los vendedores de aves.
Sin duda las más ruidosas son las cotorras. Después de la deforestación de los talares que se extendían desde Mar del Plata hasta el norte de la provincia de Buenos Aires, estos pájaros verdes se acostumbraron a vivir en los eucaliptos de otras zonas.
Ahora, en el Parque Avellaneda, su canto es uno de los sonidos permanentes de la arboleda centenaria. Una diferencia que hace añorar cierto silencio de los tiempos en que el parque era parte de la estancia Los Remedios.
INFORME ESPECIAL / LA CIUDAD: LOS VECINOS PARTICIPAN EN LA ORGANIZACION DEL LUGAR
Parque Avellaneda, residencia de pájaros
Es uno de los mayores pulmones verdes de la ciudad Allí viven unas 30 especies Buscan un hábitat propicio para salvarse de la extinción
Los vecinos aseguran que los pájaros recién llegados, los nuevos residentes, se hacen notar. Cuando, un año y medio atrás, los habitués del Parque Avellaneda comenzaron a observar los pájaros, descubrieron que en su arboleda centenaria vivían 21 especies. Pasaron dos inviernos y ahora, cuando los cuentan, llegan a 30 y no dejan de dar sorpresas casi todos los meses.
Y hay un motivo de orgullo extra para quienes recorren el parque. Muchas de las especies, como por ejemplo la del loro hablador —que decididamente es un orgullo barrial— están en serio peligro de extinción.
"La comida y la tranquilidad son las claves para que las aves elijan un sitio para vivir", explica Juan Horacio Pérez, un especialista de la asociación Aves Argentinas.
Tranquilidad y comida, entonces, es lo que ofrecen, y en cantidad, las 40 hectáreas del Parque Avellaneda. Méritos no le faltan: este espacio —que se extiende entre las calles Directorio, Lacarra, Laferrere y Florentino Ameghino— es el segundo pulmón verde de Buenos Aires, después de Palermo, sin contar —por supuesto— la Reserva Ecológica.
Y no se trata sólo de espacio. Además, su variada arboleda mantiene la calma original del lugar. Como cuando era el jardín de la estancia Los Remedios, de la familia Olivera.
Las espontáneas observaciones de los ornitólogos en el parque ya se han sistematizado y alcanzan ahora el formato de una guía de observación. "Sólo nos hace falta un espónsor", dice un poco en broma y un poco en serio Manlio Landolfi, integrante de la Comisión de Medio Ambiente del Parque Avellaneda.
Muchas de las especies que viven en el parque son autóctonas de la región pampeana. Pero otras son difíciles de ver por estas latitudes. Y no sólo eso. Algunas de ellas son casi imposibles de encontrar en los lugares que solían frecuentar.
El loro hablador es una de ellas. "Es un ave típica del noroeste argentino, y debido a la caza sistemática está a punto de desaparecer", cuenta Pérez. Hay una razón que explica este presente incierto. A esta especie pertenecen los loros que mas fácilmente aprenden a copiar la voz humana. Una hazaña que les cuesta la vida en libertad y que los hace cotizar en el mercado negro a 5.000 pesos.
Hoy, con un poco de paciencia y tiempo se puede ver al loro hablador en el Parque Avellaneda. Hay uno que afincó su residencia en un eucalipto alto. Pero los habitués aseguran que han divisado por lo menos tres ejemplares. Dato, este último, que les permite hacer conjeturas favorables. "Posiblemente —se entusiasma Landolfi— estén anidando para tener cría. Lo que sería un caso único en la Capital Federal."
Por su aspecto, describe Landolfi, son fáciles de distinguir. "Su cara se asemeja a la de un fanático hincha de Boca pintado como para ir a la Bombonera: absolutamente amarilla, con una franja azul. El cuerpo es de color verde y las alas son bien rojas."
Nadie puede decir con certeza cómo llegaron al parque. Hay algo de misterio en este arribo. "Volando desde los lugares de origen, seguro que no", dice Pérez. Y arriesga: "Se deben haber escapado de alguna jaula y eligieron este lugar como su nueva residencia."
Durante todo el año se hicieron visitas guiadas de dos horas, organizadas por la Comisión de Medio Ambiente del Parque, para ver a los pájaros.
Las 9 de la mañana es una buena hora para ver, además de oír, a las aves. La observación y la caminata permiten descubrir que cada pájaro tiene lo que los ornitólogos describen como "una actitud típica".
Bajo la sombra oscura de unos robles europeos se puede ver a un zorzal colorado pasear con pequeñas carreritas "Así lo hace siempre. Es uno de los pobladores estables de acá. Come insectos. Sus preferidos son las lombrices. Para encontrarlas hace esos pequeños piques cortos, siempre por la sombra", describe Pérez.
Entre los habitantes típicos del parque también están el hornero, la calandria y el benteveo. "Este es un cazador de vuelo, y resulta un lujo verlo en acción. Se lo ve casi siempre parado en una rama. Cuando ve algo para comer, se lanza rápido, a la carrera", agrega Landolfi.
Otro que se comporta parecido es el churrinche. Pero a diferencia del benteveo, a este sólo se lo ve por el Parque Avellaneda en verano. "Chiquito, rojo y marrón —cuentan—, su vuelo es elástico. Va y vuelve al mismo lugar."
La división más común es entre los pájaros nativos y los foráneos. "Estos últimos llegan desde sus lugares de origen en cautiverio y después se escapan o los sueltan", aclara Pérez. Entre los que no son del lugar, en el Parque Avellaneda, están la paloma casera y el gorrión. Estas dos especies europeas son también las más fáciles de ver.
El último de los extranjeros en llegar fue el estornino pinto. Vino desde Estados Unidos y con una historia que se parece más a un prontuario. La primera vez que se distinguió su andar bamboleante fue en 1987 en los parques de Palermo. "Son agresivos y corpulentos y están siempre compitiendo con otros pájaros", relata Landolfi.
Pero la competencia es algo común entre las aves. "Son todas territorialistas. Por lo menos tienen una buena manera de marcar su espacio; en general lo hacen cantando". El que empieza temprano a hacerlo, incluso antes de que salga el sol, es el zorzal colorado. A las 5 de la mañana, y en esta época del año, es cuando más se lo escucha.
Entre los que mejor cantan en el Parque Avellaneda se encuentra el jilguero dorado. A este pájaro su bello cantar se le volvió en contra: es el más buscado y cazado por los vendedores de aves.
Sin duda las más ruidosas son las cotorras. Después de la deforestación de los talares que se extendían desde Mar del Plata hasta el norte de la provincia de Buenos Aires, estos pájaros verdes se acostumbraron a vivir en los eucaliptos de otras zonas.
Ahora, en el Parque Avellaneda, su canto es uno de los sonidos permanentes de la arboleda centenaria. Una diferencia que hace añorar cierto silencio de los tiempos en que el parque era parte de la estancia Los Remedios.
lunes, 3 de julio de 2017
Seguimos con 5B-ooktubers
Libros infantiles prohibidos por sus temáticas, personajes o situaciones, por muy sorprendente que parezca. La razón de cada libro prohibido no tiene desperdicio ¿Quieres descubrirlas? Estos son 7 libros infantiles que han sido prohibidos.
https://youtu.be/7jzrZKbPz8k
¡Mis Redes!:
- Twitty: https://twitter.com/MogoBook
- Instagram: https://www.instagram.com/MogoBook/
- Facebook: https://www.facebook.com/MogoBook/
Y veamos a los booktubers más famosos de Argentina:
https://youtu.be/UZ7MRzNcf6s
Macarena Booktube
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Y veamos a los booktubers más famosos de Argentina:
https://youtu.be/UZ7MRzNcf6s
Macarena Booktube
viernes, 30 de junio de 2017
Leyendo a Gustavo Roldán, hay enseñanzas que recordar... (5ºB)
"Las pulgas no vuelan", de Gustavo Roldán .
"Juan Salvador Gaviota", de Richard Bach.
http://dopedia.blogspot.com.ar/2014/08/juan-salvador-gaviota-argumento.html
Formato fábula... Re- ver enseñanza de ambos. Armar moralejas entre todos.
Ver varias fábulas y comentar enseñanzas. Escribirlas...
Esopo. La cigarra y la hormiga: https://youtu.be/Z_1evG4nQt4
Esopo. El león y el ratón: https://youtu.be/kEzWVBwIovg
http://www.imaginaria.com.ar/2011/10/cuentos-populares-rusos-%E2%80%9Cel-pajaro-de-fuego%E2%80%9D/
"Juan Salvador Gaviota", de Richard Bach.
PRIMERA PARTE
Juan Salvador era una Gaviota fuera de lo común cuya única preocupación era volar y ser libre, aprender nuevos modos de acrobacias. Su bandada no lo entendía, ni siquiera sus papas que en vez de darles gusto se avergonzaban de los logros de Juan, él era la primera gaviota en hacer acrobacias aéreas. Un día se elevo tan alto que al caer en picada perdió el control y se estrelló con el agua; cuando recobró el sentido se prometió ser como las demás gaviotas pero al instante rompió su promesa ya que voló a 700m de altura en la noche, algo que ninguna gaviota había echo ya que las gaviotas no vuelan de noche. Al llegar a la Bandada había una Sesión de Consejo en la que lo llamaron para que se pusiera en el centro lo cual solo significaba dos cosas: o gran honor o exilio; desterraron a Juan. Él se fue a los Lejanos Acantilados, pero no le importó estar solo, siguió aprendiendo. Un día mientras volaba dos radiantes gaviotas se acercaron volando, una de ellas le dijo que volara porque tenía que pasar a una nueva etapa y las tres gaviotas volaron hasta desaparecer en el cielo.
SEGUNDA PARTE
Poco a poco se fue familiarizando con las otras gaviotas hasta que un día se despidieron de él y desaparecieron en el cielo. Juan empezó a sentirse cansado y se le olvidó de donde venía. Aterrizó en la playa y vio que las gaviotas que estaban ahí eran perfectas, pero no le dio importancia así que siguió aprendiendo con su instructor Rafael (al que un día le preguntó de donde venía, y le contestó que solo podía decirle que debía cruzar cien vidas para lograr aprender el sentido de la vida). Un día se acercó a la Gaviota Mayor Chiang para preguntarle si ese era el verdadero cielo, a lo que éste contestó que el cielo es perfecto, desapareció y apareció 20m de donde estaba Juan, quedó tan maravillado que ya no preguntó más. Juan intentó hasta que logró hacer lo mismo pero quería regresar porque sentía que alguien en la tierra lo necesitaba. Rafael lo dejó que se fuera, y al ir bajando Juan escuchó una voz; entonces le preguntó: "¿Pedro quieres aprender a volar?". La respuesta fue afirmativa.
TERCERA PARTE
Juan le enseño todo lo que sabía a Pedro, quien también era un exiliado. Le enseñó que todas las gaviotas son libres, que tiene que alcanzar sus metas y que no acepte las limitaciones de los demás. Poco a poco más gaviotas se fueron acercando a Juan para aprender hasta que tuvo seis aprendices todos exiliados. Un día les dijo a sus alumnos que era tiempo de regresar a la Bandada y volvieron volando tan impresionantemente que todos quedaron admirados, así que la gran gaviota les prohibió hablarles o tocarlos o mirarlos ya que también serían exiliados. Después de un mes de haber vuelto,Terrence Lowell Gaviota se acercó a ellos queriendo volar pero su ala no servía así que no podía volar, pero Juan le dijo que creyera y voló; desde ese día Terrence se volvió exiliado y así poco a poco más y más gaviotas se fueron acercando a Juan y a sus alumnos hasta que toda la bandada estuvo aprendiendo a volar libres. Una mañana Pedro le decía a Juan que no podría aprender más; entonces Juan le dijo que recordaba a aquel Pedro exiliado y que ahora ya era todo un maestro que guiaba una Bandada. Pedro se sorprendió mucho cuando dijo eso. Juan emprendió el vuelo y desapareció en el cielo. Entonces llegó un nuevo grupo de novatos. Pedro Gaviota les vio de pronto tal y como eran realmente y amó aquello que vio, su carrera hacia el aprendizaje había empezado.
Ver varias fábulas y comentar enseñanzas. Escribirlas...
Esopo. La cigarra y la hormiga: https://youtu.be/Z_1evG4nQt4
Esopo. El león y el ratón: https://youtu.be/kEzWVBwIovg
http://www.imaginaria.com.ar/2011/10/cuentos-populares-rusos-%E2%80%9Cel-pajaro-de-fuego%E2%80%9D/
lunes, 12 de junio de 2017
Mitos y cuentos...
Leímos individualmente:
"LA manzana de la discordia". En Mitos Antiguos de Grecia y de Roma (p.88). Longseller, 2006.
La bibliotecaria nos hizo pensar en los Cuentos Maravillosos a los que aludía:
manzana y espejo mágico, junto al tema de "la más bella"...
la venganza de quien no fue invitada a la fiesta donde estaban todos...
Y saber que esos cuentos tradicionales tienen unos 500 ó 600 años, mientras los mitos datan de la antigûedad y cumplen más de 2000 añitos. Por lo que pueden también basarse o tomar cosas prestadas de éstos.
Asimismo, por tanta lectura de Teseo y el Minotauro, la biblio Marina nos propuso leer un par de cuentos, de Jorge Luis Borges:
Los dos reyes y los dos laberintos
"LA manzana de la discordia". En Mitos Antiguos de Grecia y de Roma (p.88). Longseller, 2006.
La bibliotecaria nos hizo pensar en los Cuentos Maravillosos a los que aludía:
manzana y espejo mágico, junto al tema de "la más bella"...
la venganza de quien no fue invitada a la fiesta donde estaban todos...
Y saber que esos cuentos tradicionales tienen unos 500 ó 600 años, mientras los mitos datan de la antigûedad y cumplen más de 2000 añitos. Por lo que pueden también basarse o tomar cosas prestadas de éstos.
Asimismo, por tanta lectura de Teseo y el Minotauro, la biblio Marina nos propuso leer un par de cuentos, de Jorge Luis Borges:
Los dos reyes y los dos laberintos
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más)
que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a
sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y
sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que
entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la
maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del
tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer
burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde
vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró
socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna,
pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que,
si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia,
juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan
venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo
al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto.
Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del
siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas
escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre
el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas
galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.” Luego le desató las
ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de
sed. La gloria sea con aquel que no muere.
La casa de Asteriòn
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de
locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias.
Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo
número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los
animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el
bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo
hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los
que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que
no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un
prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que ho hay una
cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la
noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe,
caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el
sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey
dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se
encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras.
Alguno, cro, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madra; no puedo
confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un
hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es
comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no
tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he
retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no
ha consentido que yo aprndiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y
los días son largos.
Claro que no me faltan distacciones. Semejante al
carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al
suel, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor
y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta
ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos
cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha
cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el
que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le
muestro la casa. Con grandes reverencias le digo:Ahora volvemos a la
encrucijada anterior o Ahora desembocamos en
otro patio o Bien decía yo que te
gustaría la canaleta o Ahora verás una
cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente
los dos.
No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado
sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar
es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son
catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es
del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de
fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he
alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo
entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son
infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero
dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado
sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme
casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para
que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las
galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos
minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensantgriente las manos. Donde
cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras.
Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su
muerte, que alguna vez llegaría mi redentor, Desde entonces no me duele la
soledad, porque sé que vive mi redeentor y al fin se levantará sobre el polvo.
Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve
a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me
pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre?
¿O será como yo?
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce.
Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro
apenas se defendió.
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